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Cinco Unidades, Trece Módulos

en October 30, 2025

 

Anatomía organizacional del distrito de riego 026

Autor: AgroCity Prensa| Fecha: 30 de octubre de 2025| Categoría: Tecnificación del Campo

📄 Resumen Ejecutivo

La estructura operativa del Distrito de Riego 026 responde a una lógica hidráulica y administrativa que trasciende la simple división territorial. Con 79,270 hectáreas físicas distribuidas en cinco unidades de riego y trece módulos autónomos, el distrito opera como un sistema complejo donde cada Asociación Civil de Usuarios gestiona infraestructura específica, volúmenes concesionados diferenciados y poblaciones de usuarios con características particulares. Las Unidades I, II y III concentran 11 módulos alimentados gravitacionalmente desde la Presa Marte R. Gómez, mientras que las Unidades IV y V operan mediante bombeo directo del Río Bravo con 2 módulos independientes. Este artículo disecciona la anatomía organizacional del distrito, explicando los criterios técnicos de delimitación, las características diferenciadoras de cada módulo, y cómo esta estructura modular condiciona la eficiencia operativa, la capacidad financiera y las estrategias de tecnificación del PNTIR 2025-2028.

🏷️ Palabras Clave

Términos clave: Módulos de riego, unidades de riego, asociaciones civiles usuarios, estructura operativa, organización distrital, gestión hidroagrícola

La lógica hidráulica detrás de la estructura

Un distrito de riego no se divide arbitrariamente. Cada unidad, cada módulo, responde a criterios hidráulicos precisos; puntos de control volumétrico, capacidad de conducción de canales principales, límites de zonas de drenaje y viabilidad de gestión autónoma. En el DR 026, la estructuración en cinco unidades y trece módulos surgió de la transferencia operada entre 1992-1993, cuando CONAGUA delimitó unidades operativas con autonomía técnica, administrativa y financiera.

La Unidad I constituye un caso singular; un módulo único (I-1, Asociación de Usuarios de la Primera Unidad Miguel Alemán, A.C.) que gestiona 4,902 hectáreas regables en el municipio de Miguel Alemán. Esta configuración mono-modular responde a la cohesión territorial de la zona y a la existencia de un solo canal alimentador principal derivado de la toma norte de la Presa Marte R. Gómez, conocido como Canal San Pedro. La densidad de usuarios es relativamente baja (aproximadamente 200 usuarios), con predominio absoluto de pequeña propiedad (99.7%) que facilita la toma de decisiones y la implementación de tecnologías.

Las Unidades II y III, alimentadas por la toma sur de la presa mediante el Canal Principal Guillermo Rhode —arteria de 70 m³/s de capacidad de conducción—, se subdividen cada una en cinco módulos. Esta fragmentación responde a la extensión territorial (más de 40,000 hectáreas combinadas) y a la necesidad de descentralizar la operación del riego en zonas con infraestructura secundaria diferenciada. Cada módulo de estas unidades opera un segmento específico del Canal Rhode mediante compuertas derivadoras que funcionan como puntos de control volumétrico, permitiendo medir con precisión las extracciones y aplicar cuotas por metro cúbico.

Distribución territorial de las cinco unidades.
Figura 1. Distribución territorial de las cinco unidades.

Unidad II; cinco módulos, una sola fuente

La Unidad II concentra 25,556 hectáreas de riego distribuidas en cinco módulos que operan en serie a lo largo del Canal Guillermo Rhode en su tramo inicial. El primer módulo (II-1, Camargo Tamaulipas) gestiona 5,185 hectáreas con 320 usuarios, presentando una distribución de tenencia atípica; 59.5% ejidal versus 40.5% pequeña propiedad, la mayor proporción ejidal de toda la Unidad II. Esta configuración genera desafíos específicos de gestión colectiva y requiere esquemas de asistencia técnica adaptados a la capacidad de inversión limitada de ejidatarios.

El Módulo II-2 (Grima) es el más extenso de la Unidad con 8,161 hectáreas regables y 514 usuarios, predominantemente pequeños propietarios (89.5%). Su nombre deriva de la comunidad rural de Grima, centro operativo del módulo. La infraestructura de conducción incluye 47 kilómetros de canales secundarios revestidos y sin revestir, con estructuras de control tipo compuerta deslizante y vertedores laterales para derivación a parcelas.

Los módulos II-3 (El Barrote, 6,605 ha), II-4 (La Retama, 3,300 ha) y II-5 (El Nilo, 2,005 ha) completan la Unidad con características diferenciadas. El II-3 presenta la mayor densidad de usuarios por hectárea (566 usuarios para 6,605 ha, = 11.7 ha/usuario promedio), indicando atomización de la propiedad que complica la consolidación parcelaria necesaria para tecnificación eficiente. El II-5, el más pequeño de la Unidad, opera con 198 usuarios y enfrenta limitaciones de tirante hidráulico al ubicarse en el extremo distal de la red secundaria, requiriendo frecuentemente operación en turnos nocturnos cuando la demanda agregada del sistema disminuye.

Módulos de la unidad II.
Figura 2. Módulos de la unidad II.

Unidad III; la diversidad operativa

Con 37,406 hectáreas de riego, la Unidad III constituye el segmento más extenso del distrito. Sus cinco módulos (III-1 a III-5) operan el tramo medio-final del Canal Guillermo Rhode y enfrentan desafíos técnicos específicos derivados de pérdidas de carga acumuladas y reducción de sección transversal por azolvamiento progresivo del canal principal.

El Módulo III-1 (Los Ángeles) gestiona 7,874 hectáreas con 498 usuarios, manteniendo infraestructura en relativamente buen estado gracias a inversiones recientes en revestimiento de canales laterales financiadas con recursos del programa federal de infraestructura hidroagrícola 2018-2020. El III-2 (Ing. Marte R. Gómez) opera 6,899 hectáreas con alta proporción de pequeña propiedad (78.2%), facilitando la implementación de sistemas de riego tecnificado por gravedad con nivelación láser en aproximadamente 1,200 hectáreas durante el período 2015-2020.

El Módulo III-3 (Del Bajo San Juan, 6,179 ha) destaca por su casi absoluta dominancia de pequeña propiedad (94.1%) y por operar en zona de texturas de suelo predominantemente arcillosas (series Venada y Palito Blanco) que, si bien retienen humedad eficientemente, presentan tasas de infiltración básica bajas (0.5-1.2 cm/h) que condicionan tiempos de riego prolongados y riesgo de anegamiento temporal en parcelas sin nivelación adecuada.

Los módulos III-4 (Guillermo Rhode, 8,134 ha) y III-5 (El Tapón, 7,446 ha) cierran la Unidad operando en el segmento terminal del canal principal. El III-4 es particularmente relevante por su tamaño y por concentrar el mayor número de pequeños propietarios con superficies superiores a 50 hectáreas (106 usuarios en ese rango), perfil que facilita adopción rápida de tecnologías de precisión. El III-5, ubicado en el extremo final, enfrenta el desafío crítico de insuficiencia de gasto en periodos de alta demanda, requiriendo coordinación estrecha con módulos aguas arriba para garantizar distribución equitativa según derechos volumétricos.

Perfil longitudinal del canal Rhode.
Figura 3. Perfil longitudinal del canal Rhode.

Unidades IV y V; la independencia del bombeo

Las Unidades Cuarta y Quinta operan bajo una lógica radicalmente diferente; extracción directa del Río Bravo mediante sistemas de bombeo. Esta configuración les otorga independencia respecto al sistema de presas, pero genera costos energéticos variables que condicionan su rentabilidad.

El Módulo IV-1 (Asociación de Usuarios de la Cuarta Unidad del Bravo) gestiona 8,919 hectáreas mediante 206 plantas de bombeo particulares (113 de combustión interna, 93 eléctricas) con capacidad agregada de 16.5 m³/s. Cada productor opera su propio equipo de bombeo, pagando costos energéticos directos que en periodos de altos precios de diesel o electricidad pueden representar hasta el 35% del costo total de producción. Esta situación genera incentivos económicos directos para adoptar sistemas de riego de alta eficiencia que minimicen volúmenes extraídos.

La heterogeneidad del Módulo IV-1 es extrema; desde ejidatarios con 5 hectáreas bombeadas con equipo diesel de segunda mano, hasta empresas agrícolas con 100+ hectáreas utilizando sistemas de bombeo centrífugo multietapa con variadores de frecuencia para optimización energética. Esta diversidad requiere estrategias diferenciadas de asistencia técnica en el PNTIR; mientras pequeños usuarios necesitan apoyo para reconversión a bombeo eléctrico con subsidios gubernamentales, grandes productores demandan asesoría en automatización de riego y control volumétrico en tiempo real.

El Módulo V-1 (Quinta Unidad Sistema de Bombeo Mier Falcón) es el más pequeño del distrito con solo 1,080 hectáreas operadas por 105 usuarios, todos pequeños propietarios. Su característica distintiva es operar mediante cuatro plantas de bombeo colectivas con capacidad de 2 m³/s que extraen del Río Bravo y distribuyen por gravedad a través de una red de canales terciarios. Este modelo híbrido bombeo-gravedad combina costos energéticos de extracción con distribución superficial, requiriendo coordinación operativa precisa para minimizar pérdidas en conducción.

Esquema hidráulico de la unidad IV y V.
Figura 4. Esquema hidráulico de la unidad IV y V.
Módulo Superficie Riego (ha) Usuarios ha/usuario Fuente Característica distintiva
I-1 4,902 ~200 24.5 Gravedad (Toma Norte) Módulo único, alta cohesión
II-1 5,185 320 16.2 Gravedad (Rhode) Mayor % ejidal Unidad II
II-2 8,161 514 15.9 Gravedad (Rhode) Módulo más extenso Unidad II
II-3 6,605 566 11.7 Gravedad (Rhode) Mayor densidad usuarios/ha
II-4 3,300 229 14.4 Gravedad (Rhode) Textura arcillosa dominante
II-5 2,005 198 10.1 Gravedad (Rhode) Limitación tirante hidráulico
III-1 7,874 498 15.8 Gravedad (Rhode) Revestimiento reciente
III-2 6,899 450 15.3 Gravedad (Rhode) 1,200 ha niveladas láser
III-3 6,179 412 15 Gravedad (Rhode) Suelos arcillosos (infiltración baja)
III-4 8,134 445 18.3 Gravedad (Rhode) 106 usuarios >50 ha
III-5 7,446 311 23.9 Gravedad (Rhode) Ubicación terminal, déficit gasto
IV-1 8,919 879 10.1 Bombeo Río Bravo (206 plantas) Costos energéticos variables
V-1 1,080 105 10.3 Bombeo Río Bravo (4 plantas colectivas) Modelo híbrido bombeo-gravedad
TOTAL 76,689 4,865 15.8
Gráfica comparativo de módulos.
Figura 5. Gráfica comparativo de módulos.

Autonomía operativa; el modelo de gestión modular

Cada uno de los trece módulos opera como entidad jurídica autónoma con personalidad jurídica propia (Asociación Civil), Título de Concesión de Agua expedido por CONAGUA, Título de Uso de Infraestructura Hidroagrícola, y acta constitutiva protocolizada ante notario público. Esta autonomía implica que cada módulo:

•Administra su propio presupuesto derivado de cuotas volumétricas cobradas a usuarios

•Opera y conserva infraestructura secundaria (canales laterales, compuertas, estructuras de medición)

•Contrata personal técnico: gerente, canaleros (3-6 por módulo), contador, secretaria y operadores eventuales

•Define calendarios de riego y turnos de usuarios según disponibilidad y derechos volumétricos.

•Implementa esquemas de sanción por desperdicios, morosidad o incumplimiento de reglamentos internos.

Esta descentralización genera eficiencias de escala en operación (los canaleros conocen perfectamente su zona y usuarios), pero también fragmentación de capacidad financiera. Módulos grandes como II-2, III-4 o IV-1 generan recursos suficientes para inversiones menores en mantenimiento preventivo; módulos pequeños como II-5 o V-1 operan con presupuestos deficitarios que apenas cubren nómina básica, dependiendo críticamente de programas federales para cualquier mejora estructural.

La estructura organizativa tipo de un módulo incluye; Asamblea General de Usuarios (máximo órgano de decisión), Consejo Directivo (presidente, secretario, tesorero, vocales), Gerente (responsable técnico-administrativo), y Comisariado de Vigilancia (órgano fiscalizador). Esta arquitectura replica el modelo cooperativo-empresarial promovido por la Ley de Aguas Nacionales en su política de transferencia.

Organigrama tipo de  Asociación Civil de Usuarios.
Figura 6. Organigrama tipo de Asociación Civil de Usuarios.

Coordinación inter-modular; el desafío de la gestión integrada

La autonomía modular presenta una paradoja operativa; cada módulo gestiona eficientemente su territorio, pero el distrito requiere coordinación supramodular para temas que trascienden fronteras; distribución de volúmenes escasos en sequía, mantenimiento de infraestructura compartida (Canal Guillermo Rhode), negociación de tarifas eléctricas para bombeo, compras consolidadas de insumos, y ahora, implementación coordinada del PNTIR.

Esta coordinación ocurre mediante tres mecanismos:

Jefatura de Distrito de CONAGUA que opera obras de cabeza (presas, tomas) y coordina volúmenes entregados a cada módulo según concesiones

Federación de Asociaciones de Usuarios (instancia voluntaria donde participan presidentes de módulos para gestión colectiva)

Comités técnicos específicos como el conformado para el PNTIR 2025-2028, donde los trece módulos coordinan cronogramas de tecnificación, comparten experiencias y estandarizan procedimientos de medición volumétrica

La implementación del PNTIR está probando la capacidad de acción colectiva del distrito. Tecnificar 76,690 hectáreas en 2025-2028 requiere que los trece módulos adopten simultáneamente; nivelación láser en al menos 30,000 ha, instalación de 150+ estructuras de medición automatizada, capacitación de 4,865 usuarios en balance hídrico parcelario, y reconversión productiva hacia cultivos de mayor productividad por metro cúbico. Esto solo es viable si los módulos operan como red coordinada, no como islas autónomas.

Conclusiones

La estructura de cinco unidades y trece módulos del DR 026 no es un diseño abstracto sino la cristalización de lógicas hidráulicas, históricas y sociales acumuladas durante 86 años. Cada módulo representa una realidad operativa diferenciada; desde el Módulo I-1 con su cohesión territorial y usuarios grandes, hasta el IV-1 con 879 pequeños propietarios bombeando independientemente del Río Bravo, pasando por los módulos terminales de la Unidad III que enfrentan déficits crónicos de gasto en periodos de alta demanda.

Esta heterogeneidad estructural condiciona fundamentalmente las estrategias de tecnificación. El PNTIR no puede aplicar recetas únicas; debe diseñar trayectorias diferenciadas según características de cada módulo (tamaño promedio de predio, tenencia, fuente de agua, estado de infraestructura, capacidad financiera). Los módulos con alta proporción de pequeña propiedad y predios >20 hectáreas (como III-4, II-2, I-1) son candidatos ideales para nivelación láser y riego por gravedad tecnificado; los módulos con predominio de bombeo (IV-1, V-1) requieren enfoque en eficiencia energética y conversión a riego presurizado; los módulos ejidales o con atomización parcelaria (II-1, II-3) necesitan esquemas de consolidación operativa mediante agrupamiento de parcelas o riego colectivo.

La autonomía modular fortaleza para operación cotidiana se convierte en desafío para transformaciones sistémicas que requieren coordinación. El éxito del PNTIR dependerá críticamente de la capacidad de los trece módulos para actuar como sistema integrado, compartiendo aprendizajes, estandarizando procedimientos y subordinando intereses particulares a la sustentabilidad hídrica colectiva. En definitiva, la anatomía organizacional del DR 026 es también su destino; solo desde el reconocimiento de la diversidad modular puede construirse una estrategia de tecnificación genuinamente efectiva.

Referencias Bibliográficas

•Títulos de Concesión de Agua, Asociaciones Civiles de Usuarios, CONAGUA 1992-1993

•Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Estadísticas del agua en México 2023.

•Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Estadísticas del agua en México 2021.

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